sábado, 2 de mayo de 2015

Tu vida cobra otro sentido y te haces mayor cuando pasar de ser hija de, a madre ...

Infinitamente tuya


Por fin, terminó la espera
redonda, como naranja
gloriosa en su madurez...
Era la primera vez,
yo me sentía tan llena,
tu sangre era la mía
y yo, te daba la vida...

Una noche de otoño,
oí por fin tu llamada
y el dolor en mi cuerpo
creciendo como una ola.
Contamos juntas los pasos
que te separaban de mí,
hasta el alba rezamos
para que llegaras aquí...
Después de tanta ansiedad,
aún unidas en la noche,
tú, emprendiste el viaje,
yo preparé tu llegada...
No hubo mayor soledad,
ni lucha más impresionante
solo mi dolor de mujer
para ayudarte a nacer,
y regalarte la vida,

Esfuerzo, sangre y sudor
todo olvidé en tus ojos,
te pusieron en mis brazos
hermoso fruto del dolor.
Y lloré lágrimas de amor
al verte por vez primera,
murmuré tu nombre, Marina,
y casi sentía temor
pues no te reconocía...

Sólo quiero que la vida
que te di aquella noche
te sea bella y dulce.
Sólo quiero que algún día
sonrías leyendo el poema
que te escribió tu madre

Te quiero, te quise te querré
hoy, mañana y siempre... 

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